SE CONMEMORÓ EL DÍA DEL MAESTRO

Miér 13 de Sept de 2017 | Ver categoría Actos y fiestas patrias

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En horas de la mañana, funcionarios municipales asistieron al Instituto Domingo Faustino Sarmiento donde se desarrolló el acto centralizado del Día del Maestro y del Trabajador de la Educación. El mismo contó con la presencia de Consejeros Escolares, autoridades educativas, representantes de los distintos establecimientos educativos del Distrito y público en general.

 

En su discurso, la alumna Nazarena Nielsen enalteció la figura de Sarmiento reproduciendo ls palabras del escritor Leopoldo Lugones: “arrugas terribles, risa abundante, cejas encrespadas como un oleaje interno, mechones con una espuma de canas, abundancia mímica, exterioridad de sus entusiasmos, paseos leoninos, frecuente grito. Masca los vocablos, traduce su pasión a puñetazos, la silla volcada, el libro tirado al suelo en la premura, el paso brusco como un estruendo de pelea. La mirada habla antes que la voz, como el relámpago antes del trueno. A pesar de las recomendaciones para el buen trato de los libros, sacrifica los suyos a la urgencia de su tarea. Los anota con lápiz o con tinta al azar; los quiebra por el lomo, apaga la vela con ellos. Su lectura participa de análogo desparpajo.
Así era. Desmesurado, desbordante, arremetedor, volcánico. Fue maestro, escritor, periodista y político. O sea, un ser de palabra, de discursos, de textos, de polémicas. Un educador apasionado”.
A su turno, la docente Mariángeles Massa, tras recordar el fallecimiento del ilustre sanjuanino, se refirió a esta fecha que tanto moviliza a quienes están a cargo de alumnos. “Se es docente sólo por una razón: se cree en el futuro luchando por el presente a través de la formación de personas, en cualquier nivel en que se desempeñe.
El ser docente va más allá de un trabajo, de un título o de un cargo, y tampoco se agota en la vocación. Es la elección de una forma de vida que se asume desde la labor diaria, las exigencias, la lucha, el agotamiento, la esperanza y la alegría de hacer lo que se elige ser.
Paradójicamente, la sociedad ya no valora como antes la figura del docente pero sí le exige la mejor formación de las generaciones futuras. Ante esta situación el trabajador de la educación no hace oídos sordos y sigue eligiendo vivir de esta manera, siendo docentes buenos, regulares o excelentes, pero dando día a día lo mejor que tienen para contribuir a la formación integral de sus alumnos.
No se es docente por trabajar en el ámbito educativo, se lo es porque se cree en el hombre y en la sociedad y fundamentalmente en la educación como la única herramienta para lograr transformar el mundo.
Recordemos, por último, algunas ideas sobre la educación:
No se educa cuando se imponen convicciones, Sino cuando se suscitan convicciones personales.
No se educa cuando se imponen conductas, Sino cuando se proponen valores que motivan.
No se educa cuando se imponen caminos, Sino cuando se enseña a caminar.
No se educa cuando se impone el sometimiento Sino cuando se despierta el coraje de ser libres.
No se educa cuando se imponen ideas, Sino cuando se fomenta la capacidad de pensar por cuenta propia.
No se educa cuando se impone el terror que aísla, Sino cuando liberas el amor que acerca y comunica.
No se educa cuando se impone la verdad Sino cuando se enseña a buscarla honestamente.
No se educa cuando se impone un castigo, Sino cuando se ayuda a aceptar una sanción.
No se educa cuando se imponen disciplinas, Sino cuando se forman personas responsables.
No se educa cuando se impone el miedo que paraliza Sino cuando se logra la admiración que estimula.
No se educa cuando se impone información a la memoria, Sino cuando se muestra el sentido de la vida.
Finalmente, es preciso destacar que educar hoy es preparar a los hombres del mañana que merecen un futuro mejor, a la luz de los aciertos y de los errores pasados. 
Como docentes, tenemos la comprometida tarea de formar a los hombres que harán el futuro. De los valores, creencias y acciones de esos hombres depende el mañana”, concluyó.
Finalmente se entonaron las estrofas del himno a Sarmiento, y trasladándose a Plaza América, se colocó una ofrenda floral al pie del monolito que recuerda al prócer. 

 

 

 

 

 

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